
Para nadie es un misterio que conducir un vehículo siempre considera riesgos. Las nuevas tecnologías de seguridad activa y pasiva sólo buscan minimizar sus efectos, pero imponderables como accidentes por choques, pérdidas de control, neumáticos ponchados, así como fallas mecánicas que muchas veces resultan en hechos fatales. Si agregamos a todo lo anterior negligencias del conductor, falta de atención, como condiciones climáticas y geográficas, el riesgo puede llegar a niveles extremos.