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Mazda CX-50, primer acercamiento

Manejamos este nuevo SUV de la marca nipona, que resulta justo y equilibrado.

Mazda CX-50, primer acercamiento

En 2021, Mazda presentó su plan de producto para los próximos años, donde anunció la llegada de los modelos CX-50, CX-60, CX-70, CX-80 y CX-90, todos nuevos, pero no todos iguales. Y es que algunos de ellos, como los ya presentados en Chile CX-60 y CX-90, están construidos sobre una nueva plataforma específica para el motor de seis cilindros en línea y con tracción total con énfasis en el eje trasero. Vehículos de una categoría claramente premium, por cierto.

El CX-50, en cambio, es un modelo más de acceso que vienen a complementar los SUV más conocidos, como el CX-30 y CX-5, y como tal, prescinde de las sofisticaciones de sus hermanos mayores para entregar una propuesta más "a la antigua", que no por ello es mala.  

Este modelo fue anunciado exclusivamente para Norteamérica, y de hecho, se produce en la nueva planta Mazda-Toyota Manufacturing (MTM) en Huntsville, Alabama, pues, de acuerdo con Mazda. El objetico de la marca es "inspirar a los clientes a salir y tener más experiencias al aire libre". Sin embargo, la marca lo ha puesto a disposición de nuevos mercados y, por ejemplo, se lanzó recién en Colombia.

Aprovechamos de que el CX-50 es uno de los modelos nominados a los prestigiosos premios "World Car Awards", y pudimos manejarlo en nuestra reciente visita a Los Angeles. Nuestras conclusiones son claras: es una gran alternativa al CX-5. Es más grande y tiene un diseño más aventurero. Cabe perfecto dentro de la gama como un paso previo al CX-60.

Mazda CX-50: características

El Mazda CX-50 mide 4.720 mm de largo, 1.920 mm de ancho y tiene 2.814 mm entre los ejes, ofreciendo un buen maletero de 889 litros hasta el techo. Si lo comparamos con un CX-5, es 145 mm más largo, 75 mm más ancho y tiene 114 mm más entre los ejes, con 181 litros extra de capacidad de carga. 

Está construido sobre la séptima generación de plataformas de la marca, que debutara en Mazda3 y que se utiliza también en CX-30, aquella que cuenta con suspensión independiente adelante y un eje semirígido atrás, y que tantas críticas le valió a Mazda, hasta que la gente comenzó a probar los vehículos. 

En Estados Unidos se comercializa con el conocido motor turbo de 2.5 litros y cuatro cilindros, que entrega 227 caballos de fuerza y 420 Nm de torque, y está acoplado a una transmisión automática de seis velocidades. Para Latinoamérica ha salido con el Skyactiv-G de aspiración natural, con 2.5 litros, cuatro cilindros y 16 válvulas, que lcanza 187 Hp de potencia y 252 Nm de torque.

Por cierto, está equipada de serie con la tecnología i-Activ All-Wheel Drive (AWD), un sistema de tracción a las cuatro ruedas totalmente autónomo y controlado inteligentemente en el reparto del par entre las ruedas. Y también incluye el Mazda Intelligent Drive Select (Mi-Drive), un sistema de modos de conducción diseñado, según la marca, para ayudar a mejorar la técnica y conducción tomando en cuenta a los pasajeros, pues, a medida que el conductor maneja, los cuerpos de los ocupantes se mueven y balancean en respuesta a esos movimientos del vehículo.

El diseño es claramente de Mazda, pero al ser el CX-50 más ancho y bajo, tiene una presencia más deportiva, lo que se acentúa con una parrilla más ancha y unida a los faros LED. También se eliminan las líneas fluidas y formas orgánizas en pos de trazos más rectos y formas abombadas, con el fin de ganar en robustez visual.

Y como el concepto es diferenciarla de CX-5 por su enfoque más a la aventura, también suma numerosos elementos oscurecidos, como la clásica "Signature Wing" del frontal y la propia parrilla, los guardabarros, protecciones bajas y parachoques de plástico negro más voluminosos, entre otros.

Puertas adentro, el Mazda CX-50 ofrece un diseño emanado del CX-30, más minimalista y bazado en líneas rectas, con una alta percepción de calidad, que incluye muchos elementos tapizados en cuero con prespuntes a la vista. 

El Mazda CX-50 es cómodo, como suelen ser los Mazda, con una buena butaca que incluye soportes laterales y ajustes eléctricos, sumado al mismo volante de Mazda, para una posición de manejo óptima. La consola es similar a optros modelos, con palanca en lugar de selector de marchas, y el mando central para el sistema de infoentretenimiento. 

La parte digital se ha mejorado, con un clúster mixto que incluye dos relojes analógicos y una pantalla de 7" al centro, sumada a otra pantalla de 10,25" puesta en voladizo sobre el tablero para el sistema de infoentretenimiento, que ofrece conectividad a AppleCarPlay de manera inalámbrica y a Android Auto vía cable. Hay puertos de carga adelante y atrás, pero extrañamos un cargador inalámbrico.

Vale decir que las plazas traseras son amplias y muy cómodas para dos o tres adultos, con salidas de aire independientes.

Mazda CX-50: impresión de manejo

En estados Unidos manejamos una versión 2.5 Turbo pero con 250 Hp en lugar de los 227 Hp con que nos llega a la región, ya que el motor está liberado debido a la calidad de los combustibles. Contaba con caja automática y sistema AWD, además de un paquete de acabados Signature, que es el más alto.

Y después de haber manejado tantos autos eléctricos, me sorprendió lo bien que se maneja. En realidad, no me debería haber sorprendido considerando lo mucho que me gusta la calidad de rodado de los Mazda. Pero impacta de pasar de 4 o 5 eléctricos seguidos, a un auto analógico de funcionamiento normal, fue sencillamente gratificante. 

El motor es excepcional, tiene chispa y responde a todos los requerimientos que se le pisa. Nosotros íbamos tres en el auto, y la ruta siempre acabada sobre una pequeña montaña, y el empuje hacia arriba fue espectacular. La transmisión, como en todos los Mazda, es rápida sin ser deportiva, pero sobre todo es bien intuitiva, por lo que gestiona el motor con pulcritud para que no pierda fuerza en los peores momentos.

En curvas se notó que traccionaba bien, pero sobre todo, que la suspensión está bien calibrada para ser confortable en la ciudad, estable en carretera y muy aplomada en velocidad. Poco rolido de carrocería, ruedas bien pisadas, empuje lineal y no lateral, casi como si fuera un sedán, aunque con mayor despeje al piso y peso. 

Y la dirección, por supuesto, lo mejor de SkyActiv, siempre con peso, siempre directa, siempre responsiva, siempre haciendo que el auto se luzca ante nuestros requerimientos. Un agrado esta conducción.

Puertas adentro tenemos una buena posición de manejo, poco ruido interior, y una sensación bastante placentera. No es un CX-60 o CX-90, por cierto, es más espartano y menos refinado. Pero es un Mazda a todas luces. 

Lo peor sigue siendo el sistema de infoentretenimiento y una interfaz de usuario díficil de seguir y poco amigable cuando se va manejando. Demasiados menús sobre menús que opacan un auto brillante en su ejecución. Lo mejor, el robusto sistema de asistencias i-Activesense, que ofrece todo lo que necesitas para evitar chocar por descuidos propios o ajenos. 

Sí, definitivamente es un Mazda que andaría bien en muchos países de la región, ya que es más grande y tiene un look más moderno que el CX-5 (que ya comienza a verse algo viejo), y no debería ser tan caro como el CX-60. Un paso justo y equilibrado con un SUV que de verdad nos gustó.

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